Torah

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Objetivos

El objetivo de Emunah es compartir pensamientos y vivencias relaciónandolos con los preceptos toraicos porque los consideramos vigentes en cualquier tiempo y espacio. Emunah est,a abierta a todos, sean o no sean judíos, sean o no sean practicantes.

La palabra Emunah es hebrea. Designa la confianza total, absoluta en la Bondad Divina y en la capacidad del ser humano para integrarse a este flujo de Bondad y participar en su expresión para mayor gloria del Eterno y de su Creación.

jueves, 19 de febrero de 2009

Parashah Bo: Los Lazos Más Santos

Los Lazos Más Santos
B”H
Parashah Bo
Sábado 31 de Enero de 5769, que es el 6 de Shvat, que es el 28 de Tévet del año 5769 de la Creación del Mundo por Haqadosh Baruj Hu-
De Malcah

Esta vez, Faraón va a ceder, porque hasta entonces y por mucho que se humillara cuando sus chulerías le salían mal, las plagas llegadas del Cielo afectaban más a su tierra y a su pueblo que a él personalmente, pero la muerte del primogénito le alcanza como a cualquiera de sus súbditos y sus gritos de dolor no difieren de los que profiere el más pobre de entre ellos. De momento cede. “¡Que se vayan los hebreos! ¡Que se vayan!”, pero no tarda en volver sobre su palabra. Ya conocemos su versatilidad y su mala fe. No comprende que ni sus pataleos, ni su ejército le van a servir para nada. A su ejército no lo respeta, lo utiliza de modo irresponsable y hace que sus miembros le acompañen hasta una muerte sin sentido en el Mar de los Juncos.
Loa hebreos, de todas formas, salen de Egipto, y no salen solos. Van con ellos muchos egipcios que se han convertido a la religión de Moshé y han pasado así a formar parte del Pueblo Elegido, porque la condición de Bnei Israel es asunto de corazón más que de herencia genética. A Faraón, su pueblo le tiene cierto miedo porque detenta el poder y, por lo tanto puede mostrarse cruel, incluso despiadado, pero el miedo no es el respeto, es lo contrario. Como lo hemos mencionado ya, ahora el amo de Egipto es Moshé a quien todos respetan.
Una cosa realmente llamativa es la repetida advertencia del Eterno a Moshé:”Voy a endurecer el corazón de Faraón”. Al leerla nos preguntamos si es posible que Hashem esté jugando con un ser humano, inspirándole de continuo actitudes negativas, evidentemente encaminadas a conducirle a su pérdida, cosa incompatible con la Bondad Divina, según estamos acostumbrados a concebirla. Pero, el Perfecto, en Su Unidad dispone de la severidad tanto como de la indulgencia. El mora en nosotros y nos da lo que ansía nuestro corazón. Faraón no acostumbra a escuchar los buenos impulsos de su corazón. Lo hemos comentado repetidamente y el texto de la Torah es elocuente al respeto. Faraón es la presa de sus caprichos, de su vanidad, de su egoísmo y de su prepotencia. Puede que sea un hombre de estado muy competente en todo lo que se refiere a la administración y a las relaciones exteriores, pero esta competencia profesional no obsta para que sea el enemigo de su pueblo. Sabemos que no cree en sus dioses. Es un materialista. Al despertarse por la mañana, pensará en sus placeres o en sus compromisos, en la mujer que quizás está compartiendo sus cama, en cualquier cosa, seria o fútil, pero no en Quien es el Supremos Hacedor Que el devuelve el gozo de su alma, porque, para él, el alma no existe. No agradece a nadie el haber recobrado la lucidez. No se concibe como la santa y amada criatura del Poder Absoluto. En el fondo, abrir los ojos a un nuevo día es como abrir las puertas del garaje para ir a la oficina, excepto que él es Su Majestad Imperial. Le llamarán mucho:”Hijo de tal o cual divinidad” pero esto no deja de ser algo desprovisto de sentido para él. Como se diría hoy en día, es marketing, publicidad, propaganda destinada a engañar al pueblo bobo y a adornar con un sucedáneo de poesía la opresión que le inflige. No obstante, la verdad es otra, es que con toda la parafernalia que le rodea, Faraón no tiene lazos con nada trascendental que le reconozca como hijo. El pobre bastardo a quien su padre biológico se niega a reconocer, sabe que, cruel, indiferente o ignorante de su existencia, este padre existe en algún lugar, porque la paternidad es un hecho que es imposible ignorar. El infeliz bastardo sabe que tiene padre.
Los materialistas son unos mutilados especialmente desgraciados porque creen ser el producto de la nada y estar destinados a la nada. No advierten su carencia espiritual. Suelen mofarse o compadecerse de quien, por elección o por imposición social, religiosa, fisiológica o anatómica se ve privado de vida sexual, pero no comprenden que esta persona es más favorecida que ellos, porque, aun estando privada de ella, sabe que la vida sexual existe de verdad, que no es ninguna elucubración de mentes endebles, incapaces de aceptar la realidad. El materialista, por el contrario, se cree un ser superior. Cuando tiene principios morales, que algunos los tienen y muy admirables, cree que los ha sacado de su razonamiento y no entiende que no es así. El razonamiento sólo le llevaría a buscar su interés en todos sus pensamientos y acciones. La nobleza no proviene de la razón, sino del corazón. La razón está al servicio del corazón y no lo contrario. Cuando Faraón aúlla de dolor por la muerte de su primogénito, su dolor no lo provoca la razón, lo provoca el corazón. Pero esto, a él le importa poco. De momento, sí, dice que se vayan los hebreos, pero no tarda en desdecirse, como hace siempre. No se enluta por su hijo, ni siquiera se venga, lo cual no sería ciertamente una actitud encomiable, pero revelaría amor paterno. No, él se pone furioso porque su prepotencia imperial ha sido victoriosamente desafiada. Este hombre no ama a nadie. Carece de lazos afectivos.
Como siempre, en la Torah, es el corazón el órgano principal, el que liga lo espiritual con lo biológico, dicho en otros términos, el alma con el cuerpo. Cuando el corazón deja de latir, la sangre, que es el vehículo de la vida, deja de circular, el alma abandona el cuerpo y la muerte se apodera de él. Recordemos los términos de la Shem´á:” Amarás al Eterno, tu Elohim”. Lo que exige Elohim es amor, y Faraón no sabe dar amor. Endurecer su corazón, es darle lo que él pide. Se parece a muchos hombres de todas las épocas, de la nuestra, en particular, porque el materialismo se ha extendido en la sociedad. No ve más allá de lo tangible, no tiene lazos con el Cielo. Al levantarse y al acostarse no se relaciona con ninguna fuerza superior y amorosa que sea origen de su vida y de su persona.
Es relevante señalar que la muerte del primogénito golpea a quienes no obedecen la orden impartida por Moshé a los hebreos de marcar las jambas y el dintel de las puertas con la sangre del cordero pascual. La sangre es la vida. Además esta marca de sangre era un horror para los egipcios. Hacerla suponía desvincularse de las pirámides que medían la distancia hacia el sol , un astro, un objeto que puede desaparecer del día a la mañana, sin acarrear en su despedida la aniquilación del alma humana que Hashem creó inmortal. La marca de sangre en las puertas era, por otra parte, una muestra de valor, porque el becerro era sagrado para los egipcios. Sacrificarlo era un crimen horrendo. Aquella marca de sangre representó, pues, la plena sunción de la identidad hebrea. El Ángel Exterminador no se detendría en las casas así señaladas, o sea en las casas cuyos moradores reconocían y proclamaban su vinculación con el Más Allá. Para los egipcios, el cordero era sagrado en tanto que animal, para los hebreos, lo santo era sacrificar y consumir el cordero según las instrucciones dadas por El Eterno. Esta ingestión significaba una relación, un lazo muy potente con la Voluntad Divina.
De esto se trata fundamentalmente en la parashah que estamos comentando: de lazos, de vínculos aceptados y reconocidos con gozo. Esta aceptación y este reconocimiento, el israelita deberá tenerlos presentes al levantarse y al acostarse, serán como señales sobre su mano y filacterias (Fajas frontales entre los ojos). Le recordarán sus lazos santos con su Creador, porque él no es fruto del azar sino del Amor Divino. El tiene alma.
¡Bendito Sea Hashem Que nos ordenó recordar Su Amor al levantarnos y nos indicó el modo de cumplir con esta mitzvah!

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